Festín de hienas
Sin mediar palabras
estuve hacinado
junto a 41 mortales
de aspecto desgarbado
La iluminación
era escaza
como los recuerdos
de mi niñez
Cuencas vacías
petulantes
podridas
proféticas
Carroña
apoyado sobre un jergón
cundido de cucarachas
que martillan con sus patas
mi débil plegaria
Ríen
muerden
hasta estallar
los huesos
Se quejan
se cortan
se disparan
ríen
Y cuando el cielo
viste de gabardina negra
nos asechan con sigilo
brisa de sangre
con un cuchillo al costado
y un rosario escondido
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