ANUNCIO

domingo, 11 de diciembre de 2016




Ya no quiero seguir viendo tus pies descalzos desde  el balcón de mi habitación…

Allí, escondido, tímido e ingenuo… pasan lentas las agujas del reloj, como si esperaran por algo, ese algo que yo no sé.

Sentado en mi desván la lluvia me vuelve a alcanzar… yo trato de huirle, pero mis movimientos son inútiles, ella siempre sabe llegar a donde estoy. Llega en su momento exacto, sin previa cita.

Al espejo me miré… y allí te encontré, entre mis ilusiones y recuerdos, donde conviven la realidad y la ficción. ¡Se congelo mi corazón! Tu mirada habló por tus labios, ligero el paso del caballo cuando corre en libertad…

Sentí el momento tan mío, que tome unas hojas y escribí lo que sentía, ¡las huellas que dejo tu corazón! ¿Por qué aún las sentía? ¿Son tan firmes como el invierno es tan triste? ¿O tan superficiales como huellas en la arena? Que al más suave oleaje, se funde entre las sales.

En mis manos estaban tus huellas, tomé para mí las más bellas… las decoré con las flores menos comunes y las miré cada mañana con amor. Las cuidé para tenerlas conmigo siempre.

 Tus huellas imperfectas las eche al fuego… allí se consumieron nuestros pecados, nuestros errores, lo que no me dejaba seguir… entre cenizas quedo lo que sabemos tu y yo. Las llamas lavaron tus manos, acabaron con la soga que ataba mis brazos…

En su último suspiro me trajo la calma… bendigo tu alma.










No hay comentarios:

Publicar un comentario