Encendía sus llamas y se volvía polvo frente a mí...
Escandaloso el humo que nos rodeaba en una especie de limpieza ancestral...
Me llevaba a su mundo.
Me llevaba a su mundo.
La marea, se hacia más...
Y más en su espalda clara.
Sus pecas se volvieron mapas de rutas adornadas por rosas blancas y pieles deseadas...
Olvide la muerte, mi tiempo, mi miedo, mi ego...
Recordé mi libertad.
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